Asertividad: comunicarte con respeto contigo y con los demás

La asertividad es una habilidad esencial en nuestras relaciones. Nos permite expresarnos de forma clara, honesta y respetuosa, teniendo en cuenta tanto nuestras propias necesidades como las de los demás. No se trata de imponer, ni de callar por miedo al conflicto. Se trata de encontrar un punto de equilibrio: te escucho, pero también me escucho.

Muchas personas, por razones culturales, sociales o personales, han aprendido a priorizar el bienestar de los demás por encima del propio, cayendo con frecuencia en estilos comunicativos poco sanos, como el silencio o la complacencia excesiva. O, tras tanto tiempo reprimiendo lo que sienten, pueden estallar de forma agresiva. La buena noticia es que la asertividad se entrena. Y como toda habilidad emocional, parte del autoconocimiento.

Tipos de comunicación interpersonal

Para entender qué es la asertividad, es útil conocer primero los tres estilos comunicativos más comunes:

  • Comunicación pasiva: evitamos expresar lo que sentimos o necesitamos. Decimos “sí” cuando en realidad queremos decir “no”. Solemos anteponer a los demás por miedo al rechazo, al conflicto o a sentirnos culpables.
  • Comunicación agresiva: expresamos lo que pensamos o sentimos de manera hostil, impositiva o desconsiderada. Aquí se prioriza lo propio, sin tener en cuenta al otro.
  • Comunicación asertiva: es la forma de comunicarnos desde el respeto, tanto hacia nosotras mismas como hacia los demás. Nos permite expresar emociones, ideas y necesidades sin atacar ni someternos.

¿Qué implica el comportamiento asertivo?

El comportamiento asertivo se apoya en tres pilares fundamentales:

  1. Pensamientos: son nuestras creencias y derechos personales. Por ejemplo: “Tengo derecho a decir lo que pienso sin sentirme culpable”, o “Mi opinión también importa”.
  2. Emociones: es el permiso interno para sentir lo que sentimos y reconocerlo como válido. Asertividad es poder decir: “Esto me molesta” o “Esto me hace sentir incómoda”.
  3. Conducta: es la acción concreta. Poner límites, pedir ayuda, rechazar una petición, expresar un deseo… Todo desde un lugar de firmeza tranquila y sin necesidad de justificarte en exceso.

¿Cómo se entrena la asertividad?

  • Conocerte mejor: identificar tus emociones, tus límites y lo que necesitas.
  • Cambiar creencias: cuestionar esos mensajes aprendidos que te dicen que debes complacer, callar o no molestar.
  • Practicar nuevas formas de expresarte: usar frases claras, honestas y respetuosas. Por ejemplo: “No me siento cómodo con esto”, “Prefiero que lo hablemos en otro momento”, o “Esto no es negociable para mí”.
  • Tolerar la incomodidad: aprender a sostener el malestar que a veces surge cuando te priorizas por primera vez.
  • Validarte internamente: entender que no necesitas la aprobación constante de los demás para tener valor.

Ser asertivo no es ser egoísta

Muchas veces confundimos la asertividad con egoísmo, pero en realidad, es todo lo contrario. Ser asertivo es también cuidar al otro, pero sin dejarte a ti fuera. Es saber decir “no” sin sentir culpa, y aprender a decir “sí” desde la libertad, no desde la obligación o el miedo.

¿Te cuesta poner límites? ¿Te bloqueas al expresar tus necesidades?
Si te ves reflejado, quizá sea momento de trabajar tu asertividad. En Iria Garrido Psicología estoy para ayudarte. Te ofrezco un espacio cercano, seguro y profesional donde poder trabajar en ti, a tu ritmo, y desarrollar habilidades que te permitan sentirte más libre, seguro y en paz contigo mismo.

Descubre más desde IRIA GARRIDO PSICOLOGÍA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo